· Ibarra ·

· San Antonio de Ibarra y el Arte de Tallar en Madera ·

San Antonio es un pequeño pueblo que limita con la capital de la provincia, San Miguel de Ibarra. Es un pueblo dedicado y popularmente reconocido por sus finas esculturas de madera en el ámbito de la imaginería religiosa. Tuvimos la oportunidad de visitar el pueblo y conocer las dos caras de esta hermosa tradición que ha perdurado largo tiempo y que en los últimos años amenaza con desaparecer.

Hernán García, hijo del tallista Gabriel García, formó junto a su padre, sus cuatro hermanos y su esposa Magaly un espacio dedicado a la confección de esculturas religiosas en madera, que busca también promover y preservar este noble arte en las generaciones venideras. De su voz transcribimos aquí la historia de San Antonio de Ibarra y cómo, a partir de una tragedia, un sólo hombre cambió su destino.

San Antonio cambia su historia a raiz del Terremoto de Ibarra, que en 1868 destruyó en su totalidad la ciudad, y acab´con lo que es imágenes, iglesias, todo... de seis mil habitantes, cuatro mil murieron. Las autoridades, en vez de coger las imágines y llevarlas a Quito, que es donde estaban los talleres de los escultores, deciden mejor ponerse de acuerdo con los maestros, y los traen aquí, a San Antonio, y montan unos talleres provisionales para restaurar y hacer nuevas imágenes para la ciudad de Ibarra. 

En ese lapso en que vienen los maestros de la Escuela Quiteña, Daniel Reyes, un muchachito de nueve años veía cómo de un pedazo de madera iban saliendo las imágenes, iban naciendo las imágenes, y las que estaban completamente destruidas volvían a recobrar. Daniel Reyes se enamora y se apasiona de este trabajo, y consigue el permiso de sus papás para seguir a los maestros a Quito. Seguirles a Quito en ese entonces significaba que caminaban dos días porque no había manera de transportarse. Daniel Reyes pasa mucho tiempo ahí, y aprende todo lo que es la escultura, la policromía, inclusive la pintura en tela. Aprende todas las artes en definitiva. Muere su maestro Luís Cadena y regresa nuevamente a su pueblo. 

Al regresar a su pueblo este personaje no fue egoísta, y todo lo que aprendió, vino y lo enseñó aquí. Eso cambió la historia de este pueblo.

Proceso de confección de las estatuillas religiosas

En la actualidad, y a pesar de que fue la talla en madera la que salvó este pueblo, esta antigua artesanía goza cada vez de menos talladores. Cruz Rivadeneira, otro artesano del pueblo, nos cuenta cómo la comercialización de estas obras está provocando la progresiva extinción de artesanos, que no ven rentable dedicarse a la talla de artesanías por los bajos precios a los que los almacenes pagan las estatuillas.

Además señala cómo el turista, que es quien tendría la oportunidad de revertir esa situación, resulta cómplice de este desequilibrio al acudir directamente a los distribuidores en vez de al artesano:

Verá, lo que pasa es que, al propio trabajador no le buscan, van directamente al almacén. Lo jodido también es que el turista piensa que uno le va a sacar la cabeza, y no es así, si a uno se le da es para que regrese, se le da cómodo.

A pesar del negro panorama, Cruz concluye nuestra pequeña reunión entre risas, recordándonos lo más esencial:

Sea que tenga, sea que no tenga, en la vida, el rico y el pobre nos despedimos, y ahí se acaba todo.

Cruz Rivadeneira

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